Rute (Córdoba) Semana Santa.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Santa María Madre de Dios




Madre del Niño Dios



“He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra”

Es desde ese fiat, hágase que Santa María respondió firme y amorosamente al Plan de Dios; gracias a su entrega generosa Dios mismo se pudo encarnar para traernos la Reconciliación, que nos libra de las heridas del pecado.

La doncella de Nazareth, la llena de gracia, al asumir en su vientre al Niño Jesús, la Segunda Persona de la Trinidad, se convierte en la Madre de Dios, dando todo de sí para su Hijo; vemos pues que todo en ella apunta a su Hijo Jesús.

Es por ello, que María es modelo para todo cristiano que busca día a día alcanzar su santificación. En nuestra Madre Santa María encontramos la guía segura que nos introduce en la vida del Señor Jesús, ayudándonos a conformarnos con Él y poder decir como el Apóstol “vivo yo más no yo, es Cristo quien vive en mí”.

La Solemnidad de Santa María Madre de Dios es la primer Fiesta Mariana que apareció en la Iglesia Occidental, su celebración se comenzó a dar en Roma hacia el siglo VI, probablemente junto con la dedicación –el 1º de enero– del templo “Santa María Antigua” en el Foro Romano, una de las primeras iglesias marianas de Roma.

La antigüedad de la celebración mariana se constata en las pinturas con el nombre de “María, Madre de Dios” (Theotókos) que han sido encontradas en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma, donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa en tiempos de las persecuciones.

Más adelante, el rito romano celebraba el 1º de enero la octava de Navidad, conmemorando la circuncisión del Niño Jesús. Tras desaparecer la antigua fiesta mariana, en 1931, el Papa Pío XI, con ocasión del XV centenario del concilio de Éfeso (431), instituyó la Fiesta Mariana para el 11 de octubre, en recuerdo de este Concilio, en el que se proclamó solemnemente a Santa María como verdadera Madre de Cristo, que es verdadero Hijo de Dios; pero en la última reforma del calendario –luego del Concilio Vaticano II– se trasladó la fiesta al 1 de enero, con la máxima categoría litúrgica, de solemnidad, y con título de Santa María, Madre de Dios.

De esta manera, esta Fiesta Mariana encuentra un marco litúrgico más adecuado en el tiempo de la Navidad del Señor; y al mismo tiempo, todos los católicos empezamos el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María. 


              El Concilio de Éfeso


En el año de 431, el hereje Nestorio se atrevió a decir que María no era Madre de Dios, afirmando: “¿Entonces Dios tiene una madre? Pues entonces no condenemos la mitología griega, que les atribuye una madre a los dioses”. Ante ello, se reunieron los 200 obispos del mundo en Éfeso –la ciudad donde la Santísima Virgen pasó sus últimos años– e iluminados por el Espíritu Santo declararon: “La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios”. Y acompañados por todo el gentío de la ciudad que los rodeaba portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén".

Asimismo, San Cirilo de Alejandría resaltó: “Se dirá: ¿la Virgen es madre de la divinidad? A eso respondemos: el Verbo viviente, subsistente, fue engendrado por la misma substancia de Dios Padre, existe desde toda la eternidad... Pero en el tiempo él se hizo carne, por eso se puede decir que nació de mujer”.



¡Ah, pastores que veláis,
por guardar vuestro rebaño,
mirad que os nace un Cordero,
Hijo de Dios Soberano!
Viene pobre y despreciado,
comenzadle ya a guardar
que el lobo os le ha de llevar,
sin que le hayamos gozado.
- Gil, dame acá aquel cayado
que no me saldrá de mano,
no nos lleven al Cordero:
¿no ves que es Dios Soberano?
- ¡Sonzas!, que estoy aturdido
de gozo y de penas junto.
- ¿Si es Dios el que hoy ha nacido,
cómo puede ser difunto?
- ¡Oh, que es hombre también junto!
La vida estará en su mano;
mirad, que es este el Cordero,
Hijo de Dios Soberano.
- No sé para qué le piden,
pues le dan después tal guerra.
- Mía fe, Gil, mejor será
que se nos torne a su tierra.
- Si el pecado nos destierra,
y está el bien todo en su mano,
ya que ha venido, padezca
este Dios tan Soberano.
- Poco te duele su pena;
¡oh, cómo es cierto del hombre,
cuando nos viene provecho,
el mal ajeno se esconde!
- ¿No ves que gana renombre
de pastor de gran rebaño?
- Con todo, es cosa muy fuerte
que muera Dios Soberano.

Fotos: Adviento y Navidad 2014. 
Información: aciprensa

Aprovechamos estas líneas para desear a nuestros hermanos y lectores un dichoso, próspero y venturoso 2015 de la mano de la Santísima Virgen María Madre de Dios. 

sábado, 27 de diciembre de 2014

Tiempo de Navidad


"Vida" 22,14: Pues quiero concluir con esto: que siempre que se piense de Cristo, nos acordemos del amor con que nos hizo tantas mercedes y cuán grande nos le mostró Dios en darnos tal prenda del que nos tiene; que amor saca amor. Y aunque sea muy a los principios y nosotros muy ruines, procuremos ir mirando esto siempre y despertándonos para amar; porque si una vez nos hace el Señor merced que se nos imprima en el corazón este amor, sernos ha todo fácil y obraremos muy en breve y muy sin trabajo. Dénosle Su Majestad -pues sabe lo mucho que nos conviene- por el que Él nos tuvo y por su glorioso Hijo, a quien tan a su costa nos le mostró, amén.

¡Oh hermosura que excedéis
a todas las hermosuras!
Sin herir dolor hacéis,
y sin dolor deshacéis,
el amor de las criaturas.
Oh ñudo que así juntáis
dos cosas tan desiguales,
no sé por qué os desatáis,
Pues atado fuerza dais
a tener por bien los males.
Juntáis quien no tiene ser
con el Ser que no se acaba;
sin acabar acabáis,
sin tener que amar amáis,
 engrandecéis nuestra nada.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

«Nativitate»


nacimiento-de-Jesus-y-navidad


En Navidad los cristianos celebramos, no una fiesta más de invierno, sino una fiesta cristiana, cien por cien, el recuerdo del nacimiento de Jesús en quien nosotros hemos reconocido al Dios con nosotros.

Del Nacimiento de Jesús es de donde brota la alegría, no hay ya lugar para la tristeza, porque entre nosotros nació aquel que es la vida, que disipa el temor ante la muerte y nos trae la alegría de la eternidad. Cristo comparte nuestro destino de muerte, para que nosotros compartamos con él su destino de gloria. Nos deseamos los mejores sentimientos que nacen del corazón humano: paz, felicidad. Al fin y al cabo el Evangelio así nos presenta el acontecimiento del Nacimiento de Cristo, momento de alegría, solidaridad y deseo de paz y felicidad: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”. Y todo ello porque un día Dios nos hizo el mejor regalo que se puede hacer, darnos aquel que es su hijo, en quien nos recuerda que también nosotros somos hijos suyos.
La fiesta de Navidad es una fiesta para la contemplación de lo que sucedió un día incierto de principio de la era cristiana cuando Jesús nace en Belén, cómo fue acogido por María y José, que como todos los padres, ante el nacimiento de un hijo, se extasían ante el pequeño recién nacido. Y es que el nacimiento de un hijo es siempre motivo de alegría para la familia y los allegados, y cómo desde el cariño y el amor de padres, trascendiendo la mirada humana, saben contemplar en aquella vida precaria y débil, como toda vida humana, al Dios con nosotros que les había sido prometido.

Cómo fue acogido por los pastores que guardaban sus ovejas por aquellos campos de Belén, y cómo le regalaron lo poco que tenían. Nunca, nadie queda indiferente ante el nacimiento de un niño, y menos cuando ese niño es anunciado como el Mesías. Por eso aquella gente sencilla que eran los pastores se alejan contentos por haber contemplado aquella escena del Niño envuelto en pañales y recostado en el pesebre, en la que sintieron el paso de Dios por su vida, y es que como, muchos años después, proclamará el apóstol Pablo, en aquel niño apareció la bondad y el amor de Dios, no para unos cuantos, sino para todos. Esta escena viene a decirnos que sólo los sencillos, representados en los pastores, son capaces de llegar a comprender los modos inesperados de actuar Dios.

Y contemplamos el canto de los ángeles que saludan el nacimiento de Jesús, en un lugar desconocido de Palestina, como una oportunidad para alabar y dar gloria a Dios, pues él se nos ha mostrado tal y como es, como amor desbordante y deseo de paz para todos, sobre todo para las gentes de buena voluntad.

En Navidad, como momento para la contemplación, a los cristianos se nos invita a poner los ojos en Cristo, a meditar, una y otra vez , el evangelio, el lugar donde se guardan los recuerdos de Cristo, que es palabra vida de Dios, y es que para llegar a comprender a Dios nos basta escucharle a él.

Con gran gozo y alegría profunda la Junta de Gobierno y el Grupo Joven os deseamos Feliz Natividad del Señor y días llenos de profunda y honda espiritualidad contemplando a Dios hecho niño pobre en un pesebre.

 Texto P. Jose Luis Frontela OCD

domingo, 21 de diciembre de 2014

IV Domingo de Adviento




Lc 1,26-38: Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo.


"Meditaciones sobre los Cantares" 6,7: ¡Oh secretos de Dios! Aquí no hay más de rendir nuestros entendimientos y pensar que para entender las grandezas de Dios no valen nada. Aquí viene bien el acordarnos cómo lo hizo con la Virgen nuestra Señora con toda la sabiduría que tuvo, y cómo preguntó al ángel: ¿Cómo será esto? En diciéndole: El Espíritu Santo sobrevendrá en ti; la virtud del muy alto te hará sombra, no curó de más disputas. Como quien tenía tan gran fe y sabiduría, entendió luego que, interviniendo estas dos cosas, no había más que saber ni dudar. No como algunos letrados (que no les lleva el Señor por este modo de oración ni tienen principio de espíritu), que quieren llevar las cosas por tanta razón y tan medidas por sus entendimientos, que no parece sino que han ellos con sus letras de comprender todas las grandezas de Dios. ¡Si deprendiesen algo de la humildad de la Virgen sacratísima!

jueves, 18 de diciembre de 2014

María causa de nuestra Esperanza



Aguardar al Señor que ha de llegar, es el contenido trascendental del tiempo del Adviento, que precede a la gran celebración de Navidad. La liturgia de este período está llena de esperanzas por la venida del Salvador y recoge los sentimientos de expectativa que comenzaron en el instante mismo de la caída de nuestros primeros padres.

En aquella oportunidad, Dios anunció la venida de un Salvador. La humanidad estuvo, desde entonces, pendiente de esta promesa y adquiere este tema tal importancia que, la concreción religiosa del pueblo de Israel, se reduce en uno de sus puntos principales a esta espera del Señor.
Esperaban los patriarcas, los profetas, los reyes y los justos… todas las almas buenas del Antiguo Testamento. De este contexto de expectación, toma la Iglesia las expresiones deseosas, vivas y adecuadas para la preparación del misterio de la “nueva Natividad” del Salvador Jesús.
En el punto sobresaliente de esta expectación, se halla la Santísima Virgen María. Todos aquellos anhelos culminan en Ella, la que fue elegida entre todas las mujeres para formar en su seno al verdadero Hijo de Dios.

Sobre Ella se ciernen los profecías antiguas, (en concreto las de Isaías); Ella es la que, como nadie, prepara los caminos del Señor. La invoca sin cesar la Iglesia en el tiempo de Adviento, auténtico mes de María, ya que por Ella hemos de recibir a Cristo.
Nada, pues, más a propósito que la contemplación de María en los sentimientos que Ella tendría en los días inmediatos a la natividad de su divino Hijo.

“Si todos los santos del Antiguo Testamento—escribe el padre Giry (Les petits Bollandistes t. 14 p.373 )—desearon con ardor la aparición del Salvador del mundo, ¿cuáles no serían los deseos de Aquella que había sido elegida para ser su Madre, que conocía mejor que ninguna otra criatura la necesidad que tenia la humanidad, la excelencia de su persona y los frutos incomparables que debía producir en la tierra, y la fe y la caridad, que sobrepasan la de todos los patriarcas y profetas?“

Fue tan grande el deseo de la Santísima Virgen, que nosotros no tenemos palabras para expresar su mérito. Y tampoco podemos concebir cuál fue su gozo cuando Ella vio que sus deseos y los de todos los siglos y de todos los hombres iban a realizarse en Ella y por Ella, ya que iba a dar a luz la esperanza de todas las naciones, aquel sobre quien se fijaban los ojos de todos en el cielo y en la tierra y miraban como a su libertador.


María presenta, para el cristiano de hoy, la posición que éste debe mantener, fundamentalmente en estos tiempos: esperar al Señor. Toda la vida del cristiano es una expectación. El modelo de ésta lo ofrece María.

Cuando se espera algún suceso importante que trae consigo angustia y pena, la reacción directa de la persona normal es de temor, acompañado a veces por la congoja y angustia que tiende a acrecentarse por la fantasía ante la consideración de los males futuros predecibles. Cuando se prevé la llegada de un bien, que tiene una entidad considerable, se vive en una espera atenta y presurosa que va desde el anhelo y la ansiedad hasta la euforia acompañada de una prisa impaciente. A mayor mal futuro, más miedo; a mejor bien futuro, más esperanza gozosa.

Algo de esto pasó al Pueblo de Israel que conocía su carácter de brevedad funcional, al menos en los círculos más creyentes o especializados en la espiritualidad premesiánica. La evidencia de que la llegada del Mesías Salvador era inminente, hizo que muchos judíos piadosos vivieran en una tensión de anhelo creciente (basta pensar en el anciano Simeón) hasta poder descubrir en Jesús al Mesías que se había prometido a la humanidad desde los primeros tiempos posteriores al Pecado. Era todo un Adviento (o Advenimiento).
Y como el Mesías llega por la Madre Virgen, es inadmisible preparar la Navidad desechando de la contemplación del indecible gozo esperanzado que poseyó Santa María por el futuro próximo inmediato de su parto. Eso es lo que se quiere expresar con “La Expectación del Parto”, o “El día de Santa María de la Esperanza” como se le llamó también en otro tiempo, o “Nuestra Señora de la O” como popularmente también se le denomina hoy.

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NUESTRA SEÑORA DE LA DULCE ESPERA

Esta advocación se refiere al tiempo en que la Santísima Virgen vive su embarazo, esperando el nacimiento del Redentor. Muchas familias durante la experiencia del embarazo suplican su amparo maternal; como así también, diversas personas ruegan a Ella en caso de embarazos complicados o problemas de concepción.

Oración de San Francisco a la Virgen María:

 "¡Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios,
María virgen hecha Iglesia,
elegida por el santísimo Padre del cielo,
consagrada por él con su santísimo Hijo amado
y el Espíritu Santo Defensor,
en ti estuvo y está toda la plenitud de la gracia y todo bien!
¡Salve, palacio de Dios!
¡Salve, tabernáculo de Dios!
¡Salve, casa suya!
¡Salve, vestidura suya!
¡Salve, esclava suya!
¡Salve, Madre suya!
y ¡salve, todas vosotras, santas virtudes,
que por la gracia e iluminación del Espíritu Santo,
sois infundidas en los corazones de los fieles,
para hacerlos de infieles, fieles a Dios!"


ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA DULCE ESPERA

María, madre del amor hermoso, dulce muchacha de Nazareth,
Tú que proclamaste la grandeza del Señor y,
diciendo que “sí”, te hiciste Madre de nuestro Salvador y Madre nuestra:
atiende hoy las suplicas que te hago.
En mi interior una nueva vida está creciendo:
un pequeño que traerá alegría y gozo, inquietudes y temores, esperanzas y felicidad a mi hogar.
Cuídalo y protégelo mientras yo lo llevo en mi seno.
Y que, en el feliz momento del nacimiento, cuando escuche sus primeros sonidos y vea sus manos chiquitas, pueda dar gracias al Creador por la maravilla de este don que Él me regala.
Que, siguiendo tu ejemplo y modelo, pueda acompañar y ver crecer a mi hijo.
Ayúdame e inspírame para que él encuentre en mí
un refugio donde cobijarse y, a la vez,
un punto de partida para tomar sus propios caminos.
Además, dulce Madre mía, fíjate especialmente
en aquellas mujeres que enfrentan este momento solas, sin apoyo o sin cariño.
Que puedan sentir el amor del Padre
y que descubran que cada niño que viene al mundo es una bendición.
Que sepan que la decisión heroica
de acoger y nutrir al hijo les es tenida en cuenta.
Nuestra Señora de la Dulce Espera,
dales tu consuelo y valor. Amén

 Cerca está la llegada de nuestro Redentor démosle posada en nuestro corazón. 

Fotos: Virgen de la Soledad para el Tiempo de Adviento y Navidad 2014.
Texto: Amigos Foro de la Virgen.

sábado, 13 de diciembre de 2014

III Domingo de Adviento




Jn 1,6-8.19-28: Juan Bautista, testigo de la luz.

"Moradas" I 2,10-11: Pongamos los ojos en Cristo, nuestro bien, y allí deprenderemos la verdadera humildad (...) metidos siempre en la miseria de nuestra tierra, nunca la corriente saldrá de cieno de temores, de pusilanimidad y cobardía: de mirar si me miran, no me miran; si, yendo por este camino, me sucederá mal; si osaré comenzar aquella obra, si será soberbia; si es bien que una persona tan miserable trate de cosa tan alta como la oración; si me tendrán por mejor si no voy por el camino de todos; que no son buenos los extremos, aunque sea en virtud; que, como soy tan pecadora, será caer de más alto; quizá no iré adelante y haré daño a los buenos; que una como yo no ha menester particularidades... ¡Oh válgame Dios, hijas, qué de almas debe el demonio de haber hecho perder mucho por aquí! Que todo esto les parece humildad, y otras muchas cosas que pudiera decir, y viene de no acabar de entendernos; tuerce el propio conocimiento y, si nunca salimos de nosotros mismos, no me espanto, que esto y más se puede temer. Por eso digo, hijas, que pongamos los ojos en Cristo, nuestro bien, y allí deprenderemos la verdadera humildad, y en sus santos, y ennoblecerse ha el entendimiento -como he dicho- y no hará el propio conocimiento ratero y cobarde; que, aunque ésta es la primera morada, es muy rica y de tan gran precio, que si se descabulle de las sabandijas de ella, no se quedará sin pasar adelante. Terribles son los ardides y mañas del demonio para que las almas no se conozcan ni entiendan sus caminos.

martes, 9 de diciembre de 2014

II Domingo de Adviento




Mc 1,1-8: ¡Convertíos!

"Vida" 4,7: Comenzó el Señor a regalarme tanto por este camino, que me hacía merced de darme oración de quietud, y alguna vez llegaba a unión (...) verdad es que duraba tan poco esto de unión, que no sé si era Avemaría; mas quedaba con unos efectos tan grandes que, con no haber en este tiempo veinte años, me parece traía el mundo debajo de los pies, y así me acuerdo que había lástima a los que le seguían, aunque fuese en cosas lícitas.
"Fundaciones" 5,16: Tengo por mayor merced del Señor un día de propio y humilde conocimiento, aunque nos haya costado muchas aflicciones y trabajos, que muchos de oración.


Carta de junio de 1571: Este padre visitador me da la vida, que no creo se engañará conmigo como todos, que quiere Dios darle a entender cuán ruin soy, y así a cada paso me coge en imperfecciones. Yo me consuelo mucho y procuro que me las entienda. Gran alivio es andar con claridad con el que está en lugar de Dios, y así le tendré el tiempo que estuviere con él. "Vida" 30,3: ...esto he tenido siempre, tratar con toda claridad y verdad con los que comunico mi alma; hasta los primeros movimientos querría yo les fuesen públicos, y las cosas más dudosas y de sospecha yo les argüía con razones contra mí.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Dogma de la Inmaculada Concepción



 
Dogma de la Inmaculada Concepción

La Inmaculada Concepción de María es el dogma de fe que declara que, por una gracia especial de Dios, Ella fue preservada de todo pecado desde su concepción.

En el año 2014 se celebra el 160 aniversario de la Proclamación del Dogma de que María fue concebida sin pecado original, sin mancha. El dogma fue proclamado por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus.

"...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de todo mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelado por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles ... "   Pío IX, bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de (1854)

La Concepción: Es el momento en el cual Dios crea el alma y la infunde en la materia orgánica procedente de los padres. La concepción es el momento en que comienza la vida humana. María quedó preservada de toda carencia de gracia santificante desde que fue concebida en el vientre de su madre Santa Ana. Es decir, María es la "llena de gracia" desde su concepción. Cuando hablamos de la Inmaculada Concepción no se trata de la concepción de Jesús, quien, claro está, también fue concebido sin pecado.

"Dios inefable, (...) habiendo provisto desde toda la eternidad la ruina lamentabilísima de todo el género humano que había de derivarse de la culpa de Adán, y habiendo determinado, en el misterio escondido desde todos los siglos, culminar la primera obra de su bondad por
medio de la encarnación del Verbo (...), eligió y señaló desde el principio y antes de todos los siglos a su unigénito Hijo, una Madre, para que, hecho carne de Ella, naciese en la feliz plenitud de los tiempos; y tanto la amó por encima de todas las criaturas, que solamente en Ella se complació con señaladísima benevolencia

Como nos indican las anteriores palabras de Pío IX, la concepción inmaculada de la Virgen María es un maravilloso misterio de amor. La Iglesia lo fue descubriendo poco a poco, al andar de los tiempos. Hubieron de transcurrir siglos hasta que fuera definido como dogma de fe.

Dirijamos, pues, nuestra mirada en este tiempo de Adviento a María, que preparó a conciencia el primer y verdadero adviento. Nadie como Ella supo interpretar los signos de los tiempos, sintiendo que el Señor estaba cerca, Ella oró como nadie con el Salmo 24:
"Descúbrenos, Señor, tus caminos, guíanos con la verdad de tu doctrina. Tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos en ti nuestra esperanza"

Y cuando le fue propuesta la maternidad, nada menos que del mismísimo Hijo de Dios, no quiso decir que no. Su vida fue un "sí "rotundo a los planes de Dios.
   
Siendo Ella, con su sí, quien propició que el Dios lejano se hiciera nuestro, y a partir de la encarnación de su Hijo, Dios tuviera otro título que antes no tenía: Emmanuel", el Dios con nosotros, el Salvador, el que puso su tienda entre nosotros.

Parece que de María tendríamos que explayarnos hasta la última semana de Adviento, pero quién mejor que Ella para abrir y disponer los corazones para que esta Navidad no tenga las características de ser sólo una fiesta más, o mejor la fiesta de las fiestas, donde hay de todo, pero donde se siente muchas veces un vacío, no tanto por las cosas de las que no se pudo disponer para la fiesta y el festejo, sino precisamente por no haber dispuesto el corazón, para hacer ahí el Adviento, la llegada, la recepción y la acogida para el recién nacido.

Navidad será entonces un festejo anticipado de la Pascua del Señor. Sin su encarnación, no hubiera sido posible ni la entrega, ni la redención, ni la cruz; pero tampoco la Resurrección y la vuelta de los hijos de Dios a la casa, al Reino, a los brazos amorosos del buen Padre Dios. La Navidad nos hermanará en torno al Divino Niño, nos hará compadecernos y enternecernos a la vista de quien se convierte en la presencia más cercana del Dios de los Cielos, y de la tierra.

María es un signo anticipado: de limpieza, de belleza, de santidad, de perfección, de plenitud, de vida nueva, de victoria pascual. Es un anticipo del ideal humano, del proyecto que Dios había soñado para el hombre. Un modelo, por lo tanto, para cada persona humana, para cada creyente, para la Iglesia, para la humanidad. Lo que tanto soñamos y deseamos es posible, en María se ha realizado ya.

Alegre aurora. Cuando aparecen las primeras luces del día, cuando amanece o mañanea, admiramos los tonos de color que vencen la oscuridad nocturna, Y nos alegramos. La luz, además de ofrecernos claridad, nos llena de alegría. Así es la Virgen Inmaculada, suave luz que anuncia victoria sobre el pecado y la muerte, señal segura de que se acerca el día, buena noticia para todos los hijos de la noche, causa de nuestra alegría.

Alegría verdadera, porque nos garantiza salvación y victoria. Después de tantos fracasos, después de tantas derrotas, por fin podemos levantar cabeza. El poder de las tinieblas ha sido superado. En la madre aparece un punto de luz primero, como una flor, pero la luz va creciendo hasta el encanto. Es un regalo, no sólo para los ojos, sino para toda el alma.
Pero la aurora es un anuncio solamente, ella no tiene identidad propia, es una adelantada de otra realidad original, que es el sol. La aurora no es el día, sino que lo anuncia, lo prepara. Sus luces y colores no son propios, sino del sol. La aurora es algo relativo, sin el sol nada sería. Así es María con relación a Cristo, nuestro día y nuestro sol.



Todo el mundo en general
a voces reina escogida
diga que sois concebida
sin pecado original
Feliz día de la Purísima.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Rosario mes de Diciembre



El próximo domingo día 7 de Diciembre Víspera de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María (Patrona de España) a las 17 horas tendrá lugar en el Santuario de Ntra. Sra. de la Soledad el Rezo del Santo Rosario. La Santa Misa queda suspendida porque nuestro Párroco D. Francisco Aurioles se encuentra enfermo, aprovechamos desde aquí para rezar por su salud y le deseamos una pronta recuperación.

lunes, 1 de diciembre de 2014

I Domingo de Adviento



Mc 13,33-37: ¡Velad!

"Camino de Perfección" 18,3-4: Así que el Señor, como conoce a todos para lo que son [contemplativos o activos], da a cada uno su oficio, el que más ve conviene a su alma y al mismo Señor y al bien de los prójimos; y como no quede por no os haber dispuesto, no hayáis miedo se pierda vuestro trabajo. Mirad que digo que todas lo procuremos [la contemplación], pues no estamos aquí [en el monasterio] a otra cosa; y no un año, ni dos solos, ni aun diez, porque no parezca lo dejamos de cobardes, y es bien que el Señor entienda no queda por nosotras (...) Así que, hermanas, oración mental, y quien ésta no pudiere, vocal y lección y coloquios con Dios, como después diré. No se deje las horas de oración que todas. No sabe cuándo llamará el Esposo -no os acaezca como a las vírgenes locas- y la querrá dar más trabajo, disfrazado con gusto [que así ha definido la contemplación previamente: gustos interiores sí, pero mayores trabajos por el Señor y su Reino también]. Si no, entiendan no son para ello y que les conviene aquello, y aquí entra el merecer con la humildad creyendo con verdad que aun para lo que hacen no son [ello: contemplación; aquello: vida activa].

"Meditaciones sobre los Cantares" 2,5-6: Notad una cosa, y esto se os acuerde por amor de mí: si una persona está viva, poquito que la lleguen con un alfiler ¿no lo siente, o una espinita, por pequeñita que sea? Pues si el alma no está muerta, sino que tiene vivo un amor de Dios, ¿no es merced grande suya que cualquiera cosita que se haga contra lo que hemos profesado y estamos obligadas, se sienta? ¡Oh, que es un hacer la cama Su Majestad de rosas y flores para Sí en el alma [Ct 1,12-14], a quien da este cuidado, y es imposible dejarse de venir a regalarla a ella, aunque tarde! Válgame Dios, ¿qué hacemos los religiosos en el monasterio?, ¿a qué dejamos el mundo?, ¿a qué venimos?, ¿en qué mejor nos podemos emplear que hacer aposentos en nuestras almas a nuestro Esposo y llegar a tiempo que le podamos decir que nos dé beso con su boca [Ct 1,1]? Venturosa será la que tal petición hiciere, y cuando venga el Señor, no halle su lámpara muerta, y de harto de llamar se torne. ¡Oh hijas mías, que tenemos gran estado, que no hay quien nos quite decir esta palabra a nuestro Esposo, pues le tomamos por tal cuando hicimos profesión sino, nosotras mismas! Entiéndanme las almas de las que fueren escrupulosas, que no hablo por alguna falta alguna vez, o faltas, que no todas se pueden entender, ni aun sentir siempre; sino con quien las hace muy ordinarias, sin hacer caso, pareciéndole nonada, y no la remuerde ni procura enmendarse. De ésta torno a decir que es peligrosa paz y que estéis advertidas de ella.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Año de la Vida Consagrada

El próximo 30 de noviembre comienza el Año de la Vida Consagrada. Un año convocado por el Papa Francisco hasta el día 2 de febrero del 2016, para poner de relieve la riqueza de las vocaciones consagradas para la Iglesia.

 
La Diócesis de Córdoba acogerá la misa de apertura en la Catedral, presidida por el Obispo y concelebrada por los religiosos, el día anterior, el 29 de noviembre, a las 17:00h. Este año de gracia servirá para dar a conocer toda la acción pastoral que realizan los consagrados y consagradas de nuestra diócesis.
En la actualidad la Diócesis de Córdoba cuenta con 23 monasterios de clausura -22 femeninos y 1 masculino-, perteneciente a 12 órdenes religiosas diferentes; las congregaciones masculinas en Córdoba son 15, y las Femeninas 35. A esto hay que unir los 3 institutos seculares, las 2 sociedades de vida apostólica, y otras formas de consagración o asociaciones públicas de fieles con miembros consagrados.

En Rute tenemos presencia de Vida Consagrada en las Hermanas Mercedarias de la Caridad y algunos hijos ruteños que han consagrado su vida al Señor en distintos carismas y se encuentran en distintas realidades de vidas consagradas.

Pedir también al Señor por el eterno descanso de los consagrados que gastaron su vida en el servicio a nuestro pueblo.

Información: Diócesis de Córdoba.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Reflexión del Adviento

El próximo Domingo día 30 de Noviembre comenzamos un nuevo tiempo litúrgico "fuerte" por su caracter penitencial y de espera llamado el Adviento. A continuación exponemos una reflexión de San Juan Pablo II sobre este tiempo.

En espera del Señor

1. Si bien el tiempo litúrgico de Adviento no comienza hasta el domingo próximo, deseo empezar a hablaros hoy de este ciclo.
Estamos ya habituados al término «adviento»; sabemos qué significa; pero precisamente por el hecho de estar tan familiarizados con él, quizá no llegamos a captar toda la riqueza que encierra dicho concepto.
Adviento quiere decir «venida».
Por lo tanto, debemos preguntarnos: ¿Quién es el que viene?, y ¿para quién viene?
En seguida encontramos la respuesta a esta pregunta. Hasta los niños saben que es Jesús quien viene para ellos y para todos los hombres. Viene una noche en Belén, nace en una gruta que se utilizaba como establo para el ganado.
Esto lo saben los niños, lo saben también los adultos que participan de la alegría de los niños y parece que se hacen niños ellos también la noche de Navidad. Sin embargo, muchos son los interrogantes que se plantean. E1 hombre tiene el derecho, e incluso el deber, de preguntar para saber. Hay asimismo quienes dudan y parecen ajenos a la verdad que encierra la Navidad, aunque participen de su alegría.
Precisamente para esto disponemos del tiempo de Adviento, para que podamos penetrar en esta verdad esencial del cristianismo cada año de nuevo. 

Dios y el hombre 
 
2. La verdad del cristianismo corresponde a dos realidades fundamentales que no podemos perder nunca de vista. Las dos están estrechamente relacionadas entre sí. Y justamente este vínculo íntimo, hasta el punto de que una realidad parece explicar la otra, es la nota característica del cristianismo. La primera realidad se llama «Dios», y la segunda, «el hombre». El cristianismo brota de una relación particular recíproca entre Dios y el hombre. En los últimos tiempos —en especial durante el concilio Vaticano II— se discutía mucho sobre si dicha relación es teocéntrica o antropocéntrica. Si seguimos considerando por separado los dos términos de la cuestión, jamás se obtendrá una respuesta satisfactoria a esta pregunta. En efecto, el cristianismo es antropocéntrico precisamente porque es plenamente teocéntrico; y al mismo tiempo es teocéntrico gracias a su antropocentrismo singular.
Pero es cabalmente el misterio de la Encarnación el que explica por sí mismo esta relación.
Y justamente por esto el cristianismo no es sólo una «religión de adviento», sino el Adviento mismo. El cristianismo vive el misterio de la venida real de Dios hacia el hombre, y de esta realidad palpita y late constantemente. Esta es sencillamente la vida misma del cristianismo. Se trata de una realidad profunda y sencilla a un tiempo, que resulta cercana a la comprensión y a la sensibilidad de todos los hombres y sobre todo de quien sabe hacerse niño con ocasión de la noche de Navidad. No en vano dijo Jesús una vez: «Si no os volviereis y os hiciereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos» (Mt 18, 3). 

El ateísmo 
 
3. Para comprender hasta el fondo esta doble realidad de la que cada día late y palpita el cristianismo, hay que remontarse hasta los comienzos mismos de la Revelación o, mejor, hasta los comienzos casi del pensamiento humano.
En los comienzos del pensar humano pueden darse concepciones diferentes; el pensar de cada individuo tiene la propia historia en su vida, ya desde la infancia. Sin embargo, hablando del «comienzo» no nos proponemos tratar propiamente de la historia del pensamiento. En cambio, queremos dejar constancia de que en las bases mismas del pensar, es decir, en sus fuentes, se encuentran el concepto de «Dios» y el concepto de «hombre». A veces están recubiertos por un estrato de otros muchos conceptos distintos (sobre todo en la actual civilización, de «cosificación materialista» e incluso «tecnocrática»); pero ello no significa que aquellos conceptos no existan o no estén en la base de nuestro pensar. Incluso el sistema ateo más elaborado sólo tiene un sentido en el caso de que se presuponga que conoce el significado de la idea de «Theos», es decir, Dios. A este propósito, la constitución pastoral del Vaticano II nos enseña justamente que muchas formas de ateísmo se derivan de que falta una relación adecuada con este concepto de Dios. Por ello, dichas formas son, o al menos pueden serlo, negaciones de algo o, más bien, de Algún otro que no corresponde al Dios verdadero.

En los comienzos de la Revelación 
 
4. El Adviento —en cuanto tiempo litúrgico del año eclesial— nos remonta a los comienzos de la Revelación. Y precisamente en los comienzos nos encontramos en seguida con la vinculación fundamental de estas dos realidades: Dios y el hombre.
Tomando el primer libro de la Sagrada Escritura, esto es el Génesis, se comienza leyendo estas palabras: Beresit bara: «Al principio creó... » . Sigue luego el nombre de Dios, que en este texto bíblico suena «Elohim». A1 principio creó, y el que creó es Dios. Estas tres palabras constituyen como el umbral de la Revelación. A1 principio del libro del Génesis se define a Dios no sólo con el nombre de «Elohim»; otros pasajes de este libro utilizan también el nombre de «Yavé». Habla de Él aún más claramente el verbo «creó». En efecto, este verbo revela a Dios, quién es Dios. Expresa su sustancia, no tanto en sí misma cuanto en relación con el mundo, o sea con el conjunto de las criaturas sujetas a las leyes del tiempo y del espacio. El complemento circunstancial «al principio» señala a Dios como Aquel que es antes de este principio, Aquel que no está limitado ni por el tiempo ni por el espacio, y que «crea», es decir, que «da comienzo» a todo lo que no es.
Dios, lo que constituye el mundo visible e invisible (según el Génesis: el cielo y la tierra). En este contexto, el verbo «creó» dice acerca de Dios, en primer lugar, que Él mismo existe, que es, que É1 es la plenitud del ser, que tal plenitud se manifiesta como Omnipotencia, y que esta Omnipotencia es a un tiempo Sabiduría y Amor. Esto es lo que nos dice de Dios la primera frase de la Sagrada Escritura. De este modo se forma en nuestro entendimiento el concepto de «Dios», si nos queremos referir a los comienzos de la Revelación.
Sería significativo examinar la relación en que está el concepto de «Dios», tal como lo encontramos en los comienzos de la Revelación, con el que encontramos en la base del pensar humano (incluso en el caso de la negación de Dios, es decir, del ateísmo). Pero hoy no nos proponemos desarrollar este tema. 

Las bases del cristianismo 
 
5. En cambio, sí queremos hacer constar que en los comienzos de la Revelación —en el mismo libro del Génesis—, y ya en el primer capítulo, encontramos la verdad fundamental acerca del hombre, que Dios (Elohim) crea a su «imagen y semejanza». Leemos en él: «Díjose entonces Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza» (Gén 1, 26), y a continuación: «Creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, y los creó macho y hembra» (Gén 1, 27).
Sobre el problema del hombre volveremos el miércoles próximo. Pero hoy debemos señalar esta relación particular entre Dios y su imagen, es decir, el hombre.
Esta relación nos ilumina las bases mismas del cristianismo.
Nos permite además dar una respuesta fundamental a dos preguntas: primera, ¿qué significa «el Adviento»?; y segunda, ¿por qué precisamente «el Adviento» forma parte de la sustancia misma del cristianismo?
Estas preguntas las dejo a vuestra reflexión. Volveremos sobre ellas en nuestras meditaciones futuras y más de una vez. La realidad del Adviento está llena de la más profunda verdad sobre Dios y sobre el hombre.

Catequesis del Papa Juan Pablo II
29 de noviembre de 1978

domingo, 23 de noviembre de 2014

Fiesta de Cristo Rey



La celebración de la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, cierra el Año Litúrgico en el que se ha meditado sobre todo el misterio de su vida, su predicación y el anuncio del Reino de Dios. Y a partir del próximo Domingo 30 de Noviembre comenzamos un nuevo año litúrgico con el tiempo fuerte del Adviento.

La fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de diciembre de 1925. El Papa quiso motivar a los católicos a reconocer en público que el mandatario de la Iglesia es Cristo Rey.
Durante el anuncio del Reino, Jesús nos muestra lo que éste significa para nosotros como Salvación, Revelación y Reconciliación ante la mentira mortal del pecado que existe en el mundo. Jesús responde a Pilatos cuando le pregunta si en verdad Él es el Rey de los judíos: "Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí" (Jn 18, 36). Jesús no es el Rey de un mundo de miedo, mentira y pecado, Él es el Rey del Reino de Dios que trae y al que nos conduce. 


Desde la antigüedad se ha llamado Rey a Jesucristo, en sentido metafórico, en razón al supremo grado de excelencia que posee y que le encumbra entre todas las cosas creadas. Así, se dice que:
  • reina en las inteligencias de los hombres porque El es la Verdad y porque los hombres necesitan beber de El y recibir obedientemente la verdad;
  • reina en las voluntades de los hombres, no sólo porque en El la voluntad humana está entera y perfectamente sometida a la santa voluntad divina, sino también porque con sus mociones e inspiraciones influye en nuestra libre voluntad y la enciende en nobles propósitos;
  • reina en los corazones de los hombres porque, con su supereminente caridad y con su mansedumbre y benignidad, se hace amar por las almas de manera que jamás nadie —entre todos los nacidos— ha sido ni será nunca tan amado como Cristo Jesús.
Sin embargo, profundizando en el tema, es evidente que también en sentido propio y estricto le pertenece a Jesucristo como hombre el título y la potestad de Rey, ya que del Padre recibió la potestad, el honor y el reino; además, siendo Verbo de Dios, cuya sustancia es idéntica a la del Padre, no puede menos de tener común con él lo que es propio de la divinidad y, por tanto, poseer también como el Padre el mismo imperio supremo y absolutísimo sobre todas las criaturas.
Ahora bien, que Cristo es Rey lo confirman muchos pasajes de las Sagradas Escrituras y del Nuevo Testamento. Esta doctrina fue seguida por la Iglesia –reino de Cristo sobre la tierra- con el propósito celebrar y glorificar durante el ciclo anual de la liturgia, a su autor y fundador como a soberano Señor y Rey de los reyes.
En el Antiguo Testamento, por ejemplo, adjudican el título de rey a aquel que deberá nacer de la estirpe de Jacob; el que por el Padre ha sido constituido Rey sobre el monte santo de Sión y recibirá las gentes en herencia y en posesión los confines de la tierra.
Además, se predice que su reino no tendrá límites y estará enriquecido con los dones de la justicia y de la paz: "Florecerá en sus días la justicia y la abundancia de paz... y dominará de un mar a otro, y desde el uno hasta el otro extrema del orbe de la tierra".
Por último, aquellas palabras de Zacarías donde predice al "Rey manso que, subiendo sobre una asna y su pollino", había de entrar en Jerusalén, como Justo y como Salvador, entre las aclamaciones de las turbas, ¿acaso no las vieron realizadas y comprobadas los santos evangelistas?
En el Nuevo Testamento, esta misma doctrina sobre Cristo Rey se halla presente desde el momento de la Anunciación del arcángel Gabriel a la Virgen, por el cual ella fue advertida que daría a luz un niño a quien Dios había de dar el trono de David, y que reinaría eternamente en la casa de Jacob, sin que su reino tuviera jamás fin.
El mismo Cristo, luego, dará testimonio de su realeza, pues ora en su último discurso al pueblo, al hablar del premio y de las penas reservadas perpetuamente a los justos y a los réprobos; ora al responder al gobernador romano que públicamente le preguntaba si era Rey; ora, finalmente, después de su resurrección, al encomendar a los apóstoles el encargo de enseñar y bautizar a todas las gentes, siempre y en toda ocasión oportuna se atribuyó el título de Rey y públicamente confirmó que es Rey, y solemnemente declaró que le ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.
Pero, además, ¿qué cosa habrá para nosotros más dulce y suave que el pensamiento de que Cristo impera sobre nosotros, no sólo por derecho de naturaleza, sino también por derecho de conquista, adquirido a costa de la redención? Ojalá que todos los hombres, bastante olvidadizos, recordasen cuánto le hemos costado a nuestro Salvador, ya que con su preciosa sangre, como de Cordero Inmaculado y sin tacha, fuimos redimidos del pecado. No somos, pues, ya nuestros, puesto que Cristo nos ha comprado por precio grande; hasta nuestros mismos cuerpos son miembros de Jesucristo.

¡Oh Jesús! Te reconozco por Rey Universal
Todo cuanto ha sido hecho Tú lo has creado
Ejerce sobre mí todos tus derechos
Renuevo las promesas de mi bautismo,
renunciado a Satanás, a sus seducciones y a sus obras;
y prometo vivir como buen cristiano
Muy especialmente me comprometo a procurar, según mis medios,
el triunfo de los derechos de Dios y de tu Iglesia
Divino Corazón de Jesús, te ofrezco mis pobres obras
para conseguir que todos los corazones reconozcan tu sagrada realeza
y para que así se establezca en todo el mundo el Reino de tu Paz.

Información: Portal Católico, foto google.es

sábado, 22 de noviembre de 2014

#CadaVidaImporta




Por todos es sabido que hoy Asociaciones Pro-Vida se están manifestando en Madrid a favor de la vida y nuestra Cofradía sin entrar en connotaciones políticas queremos declarar lo siguiente:

1. Que nuestra Cofradía ha defendido, defiende y defenderá el derecho a la vida desde el momento de su concepción hasta el de su muerte natural.

2. Esta defensa viene provocada no sólo por el mandato de la Santa Madre Iglesia sino por la convicción de que el derecho a la vida es inalienable de los seres humanos y anterior y soporte de cualquier otro derecho de las personas, pues sólo el derecho a la vida puede permitir el desarrollo del resto de derechos y libertades.

3. Que la protección del derecho a la vida debe ser aún más fuerte en aquellas circunstancias como la del nasciturus (concebido pero no nacido) o en casos de avanzadas edades y enfermedades en que el sujeto se encuentre en una posición que impida la protección de dicho derecho por sus propios medios.

4. Que no existe ninguna justificación que permita a las personas decidir por el derecho a la vida de otros seres humanos, por dramáticas que pudiesen parecer las muchas circunstancias que el día a día nos presenta, y que está en manos de toda la sociedad, desde los poderes públicos hasta los ciudadanos poner todo nuestro empeño por conseguir una protección cada vez mayor de la vida humana.

5. Que es por ello que instamos a los poderes públicos a poner los medios necesarios para reforzar la protección del derecho a la vida incluyendo desde las reformas legislativas necesarias hasta las políticas de fomento y servicios sociales necesarias para que no haya motivos para no defender el derecho a la vida, y política más que necesarias en defensa de la familia como núcleo estable y fundamental de la sociedad.

Es nuestra obligación #SíAlaVida #CadaVidaImporta

viernes, 21 de noviembre de 2014

Presentación de María en el Templo




Hoy, celebramos junto con toda la Iglesia, la Presentación en el Templo de la niña Santa María.
Es en una antigua y piadosa tradición que encontramos los orígenes de esta fiesta mariana que surge en el escrito apócrifo llamado "Protoevangelio de Santiago". Este relato cuenta que cuando la Virgen María era muy niña sus padres San Joaquín y Santa Ana la llevaron al templo de Jerusalén y allá la dejaron por un tiempo, junto con otro grupo de niñas, para ser instruida muy cuidadosamente respecto a la religión y a todos los deberes para con Dios.
Históricamente, el inicio de esta celebración fue la dedicación de la Iglesia de Santa María la Nueva en Jerusalén en el año 543. Estas fiestas se vienen conmemorando en Oriente desde el siglo VI, inclusive el emperador Miguel Comeno cuenta sobre esto en una Constitución de 1166.
Más adelante, en 1372, el canciller en la corte del Rey de Chipre, habiendo sido enviado a Aviñón, en calidad de embajador ante el Papa Gregorio XI, le contó la magnificencia con que en Grecia celebraban esta fiesta el 21 de noviembre. El Papa entonces la introdujo en Aviñón, y Sixto V la impuso a toda la Iglesia.


Oración:
Santa Madre María, tú que desde temprana edad te consagraste al Altísimo, aceptando desde una libertad poseída el servirle plenamente como templo inmaculado, tú que confiando en tus santos padres, San Joaquín y Santa Ana, respondiste con una obediencia amorosa al llamado de Dios Padre, tú que ya desde ese momento en el que tus padres te presentaron en el Templo percibiste en tu interior el profundo designio de Dios Amor; enséñanos Madre Buena a ser valientes seguidores de tu Hijo, anunciándolo en cada momento de nuestra vida desde una generosa y firme respuesta al Plan de Dios. Amén

Foto: Virgen de la Soledad el pasado 30 de Octubre por la Visita del Señor Obispo a nuestro Santuario. Información: aciprensa.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Asamblea General de Hermanos.

Según indica nuestros Esatutos en el Artículo 10:

La Asamblea General ordinaria se celebrará cada año, preferentemente pasada la  Semana Santa, y será convocada por el Hermano Mayor, con al menos quince días de  antelación, mediante convocatoria que el Secretario dirigirá a todos los miembros que tienen derecho a participar en la Asamblea General, a su propio domicilio por correo ordinario o a través de cualquier cauce de comunicación. En la convocatoria constará el día, hora, lugar de la reunión y el orden del día de la misma.  En esta Asamblea General, la Junta de Gobierno expondrá a los asistentes la labor realizada por la Hermandad durante el año y sus proyectos, teniendo presente los fines de la  misma, se rendirán cuentas por el Tesorero y se tratarán los asuntos que figuren en el orden  del día. Al final serán informados los cofrades del programa a seguir en el año próximo para  su aprobación general. Igualmente, si la Junta de Gobierno lo considera oportuno, se  celebrará otra Asamblea General ordinaria ante de la cuaresma para acordar todo lo  relacionado con los cultos anuales y el desfile procesional. 

Por lo tanto se convoca a los hermanos mayores de 18 años, que hayan pagado la cuota a la Asamblea General Ordinaria de nuestra Cofradía el próximo día 22 de Noviembre (D.m.) en el Santuario de Ntra. Sra. de la Soledad a las 18 horas con el orden del día que se adjunta.

martes, 11 de noviembre de 2014

Noticia Fraternidad de la Soledad I

El próximo miércoles 12 de noviembre, en la Fundación Cruzcampo, a las 20.30 horas se presenta el libro de Ramón Cañizares Japón "Las hermandades de la Soledad y Santo Entierro en el Reino de Sevilla".

 En el libro se describen las características de las hermandades de esta tipología, y se incluyen fichas particularizadas de 159 hermandades de las provincias de Cádiz, Huelva y Sevilla, y de las comarcas de Antequera y Fregenal. La edición a color de 336 páginas se venderá en la presentación al precio de 25 euros. También es posible solicitarlo a la dirección: spela1248@gmail.com

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Imágenes de la Visita Pastoral

El pasado día 30 de Octubre dentro de la Visita Pastoral del Sr. Obispo D. Demetrio para la feligresía de la Parroquia de San Francisco de Asís de Rute dentro del Arciprestazgo Lucena-Cabra-Rute, tras estar visitando la pedanía de las Piedras, visitó nuestra Cofradía comenzando con una Oración a la Virgen de la Soledad que se encontraba fuera de su Camarín y expuesta en Devoto Besamanos para veneración de los fieles. Tras la oración D. Zacarias Jiménez Jiménez (Presidente de esta Cofradía) dió buena cuenta al Prelado del Patrimonio que posee esta Cofradía, Historia, proyectos, inquietudes y presentó al Grupo Joven. Como recuerdo de su visita se le regaló una foto de la Virgen de la Soledad la más antigua que se tiene constancia y que es de propiedad particular. Para finalizar nos dirigimos al Cementerio Parroquial de San Cristóbal para elevar una oración por las Benditas Ánimas del Purgatorio. A continuación mostramos fotos de la Visita del Señor Obispo a nuestro Santuario.










martes, 28 de octubre de 2014

Cultos Noviembre


Solemnes Cultos en Honor a Ntra. Sra. de la Soledad y las Benditas Ánimas del Purgartorio
a celebrar durante el mes de Noviembre en el Santuario de Ntra. Sra. de la Soledad.

Día 1 desde las 10:00 a las 20:00 Besamanos a la Stma. Virgen de la Soledad ininterrumpidamente.
A las 17 horas Rezo del Santo Rosario.

Día 2 desde las 10:00 a las 20:00 Besamanos a la Stma. Virgen de la Soledad.
                         A las 13:00 en la explanada del cementerio Misa en honor a todos los Fieles Difuntos en sufragio por sus almas. Oficia D. Francisco Aurioles de Gorostiza.
A las 17 horas Rezo del Santo Rosario por el interior del Cementerio rogando por el eterno descanso de todos los difuntos.

Día 8 a las 17:30 Misa por los Hermanos Cofrades Difuntos.

Durante todo el mes de Noviembre a las 17:00 horas Rezo del Santo Rosario en el Santuario de Ntra. Sra. de la Soledad.

Día 22 a las 18:00 horas Asamblea General de Hermanos en el Santuario a Ntra. Sra. de la Soledad.

A.M.D.G.

Rute, Noviembre 2014


viernes, 24 de octubre de 2014

Visita Pastoral del Sr. Obispo

D. Demetrio Fernández González está visitando toda la Diócesis en Visita Pastoral, para conocer de primera mano las realidades tan rica, diversas y variadas que hay en cada rincón de Córdoba para acompañar y alentar a los sacerdotes, vida religiosa y laicado. Se acerca a las diversas comunidades cristianas de su Diócesis para conocerlas, mostrar su solicitud por todos, especialmente los más necesitados de misericordia y aliento, escuchar y atender fraternalmente a sus hijos, llevar el mensaje del Buen Pastor, y en su nombre, atraer a los dispersos y alejados. Nuestra Parroquia de San Francisco de Asís contará con la Visita del Pastor de la Diócesis los próximos días Jueves 30 y Viernes 31 cerrando el CXXV Aniversario de la Proclamación de la Parroquia el próximo día 9 de Noviembre (D.m.).


El Sr. Obispo estará en el Santuario de Ntra. Sra. de la Soledad el Jueves día 30 a las 18 horas conociendo de primera mano nuestra Cofradía, desde aquí le damos la bienvenida.

A continuación pueden ver todo el Programa de Actos que comprenden los dos días que estará visitando nuestro Ayuntamiento, Colegios, Hogar del Pensionista, Escuela Hogar, empresas, Grupos, enfermos, Cofradías y religiosas.



- Cartel editado por Nuestra Cofradía alusivo a la Visita del Sr. Obispo.
- Información: Díptico realizado por la Parroquia de San Francisco de Asís para informar de los distintos actos programados.

Lotería de Navidad

Una fuente de ingreso que tienen las Cofradías y Hermandades es participar vendiendo lotería del Sorteo Extraordinario de Navidad. Nuestro Cofradía juega para este año el 22.383 podiendo optar entre los décimos cada uno a 23€ y las participaciones a 3€ jugando 2,40€ haciendo un donativo de 0,60€ a la Cofradía de la Virgen de la Soledad.

   Fraccionamiento autorizado por Lotería y Apuestas del Estado con fecha 15/09/14. Los premios superiores a 2.500€ por décimo, tendrán una retención del 20% en la proporción correspondiente al valor nominal de estas participaciones.

Pueden adquirirla a distintos miembros de la Junta de Gobierno, en establecimientos colaboradores y en los Cultos y Actos a celebrar en nuestro Santuario hasta varios días antes del Sorteo. Muchas gracias por su colaboración.


lunes, 20 de octubre de 2014

Simbología de la luz en los Difuntos

Cercano ya el día de los Fieles Difuntos exponemos esta breve reflexión para mostrar el sentido y la razón de ser que en ese día visitemos a nuestros fieles difuntos y tenemos la costumbre de ponerle una vela. 

Según la norma, se utilizan velas en la administración de los sacramentos, la Santa Misa, la exposición del Santísimo, funerales y otras ceremonias. El cirio pascual se bendice en la Vigilia de Pascua; hecho de cera pura de abeja representa el cuerpo de Jesucristo, la luz de la vela simboliza su naturaleza divina. Lleva las marcas de las 5 llagas de Cristo. Se enciende en todas las misas durante el tiempo Pascual y durante todo el año en bautismos y funerales.

En los bautismos se enciende una vela con el fuego del cirio pascual y se le entrega a los padrinos como símbolo de la luz de Cristo que reciben y que deben mantener brillando siempre. La costumbre de encender cirios en las procesiones y ante las imágenes de Cristo, María Santísima y los santos es un signo muy antiguo que nos recuerda que Jesús es la luz del mundo y todo el que está en él comparte esa luz. La vela es un símbolo de ofrenda espiritual, de nuestra devoción que continúa más allá de nuestra presencia física en el este mundo.

Y también se prenden para iluminar y guiar el alma del difunto en su camino hacia la vida eterna.

Jesús: “Yo, la luz, he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga en las tinieblas”. -Juan 12,46

“Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”. -Mateo 5,14-16.

“Mira, pues, que la luz que hay en ti no sea oscuridad”. -Lucas 11,35

Muchas personas desconocen la importancia de estos antiguos ritos que hoy se están perdiendo, como el rezar rosarios a los recién fallecidos y velar a los muertos (velatorio, de ahí su nombre), previamente al funeral.

No debemos de olvidar pedir por todas las almas que encuentren en la Misericordia de Dios su auxilio y gocen de su presencia.




Nuestra Sagrada Imagen la Virgen de la Soledad está junto a nuestros Fieles Difuntos durante todo el año puesto que su Santuario está junto al Cementerio Parroquial de San Cristobal.

 Nuestra Cofradía un año más ofrece una vela con la Virgen que puede ser adquirida en el Santuario al precio de 1,50€ o solicitándola a cualquier miembro de la Cofradía.