Reformas efectuadas en el Santuario de la Virgen de la Soledad.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Año de la Vida Consagrada

El próximo 30 de noviembre comienza el Año de la Vida Consagrada. Un año convocado por el Papa Francisco hasta el día 2 de febrero del 2016, para poner de relieve la riqueza de las vocaciones consagradas para la Iglesia.

 
La Diócesis de Córdoba acogerá la misa de apertura en la Catedral, presidida por el Obispo y concelebrada por los religiosos, el día anterior, el 29 de noviembre, a las 17:00h. Este año de gracia servirá para dar a conocer toda la acción pastoral que realizan los consagrados y consagradas de nuestra diócesis.
En la actualidad la Diócesis de Córdoba cuenta con 23 monasterios de clausura -22 femeninos y 1 masculino-, perteneciente a 12 órdenes religiosas diferentes; las congregaciones masculinas en Córdoba son 15, y las Femeninas 35. A esto hay que unir los 3 institutos seculares, las 2 sociedades de vida apostólica, y otras formas de consagración o asociaciones públicas de fieles con miembros consagrados.

En Rute tenemos presencia de Vida Consagrada en las Hermanas Mercedarias de la Caridad y algunos hijos ruteños que han consagrado su vida al Señor en distintos carismas y se encuentran en distintas realidades de vidas consagradas.

Pedir también al Señor por el eterno descanso de los consagrados que gastaron su vida en el servicio a nuestro pueblo.

Información: Diócesis de Córdoba.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Reflexión del Adviento

El próximo Domingo día 30 de Noviembre comenzamos un nuevo tiempo litúrgico "fuerte" por su caracter penitencial y de espera llamado el Adviento. A continuación exponemos una reflexión de San Juan Pablo II sobre este tiempo.

En espera del Señor

1. Si bien el tiempo litúrgico de Adviento no comienza hasta el domingo próximo, deseo empezar a hablaros hoy de este ciclo.
Estamos ya habituados al término «adviento»; sabemos qué significa; pero precisamente por el hecho de estar tan familiarizados con él, quizá no llegamos a captar toda la riqueza que encierra dicho concepto.
Adviento quiere decir «venida».
Por lo tanto, debemos preguntarnos: ¿Quién es el que viene?, y ¿para quién viene?
En seguida encontramos la respuesta a esta pregunta. Hasta los niños saben que es Jesús quien viene para ellos y para todos los hombres. Viene una noche en Belén, nace en una gruta que se utilizaba como establo para el ganado.
Esto lo saben los niños, lo saben también los adultos que participan de la alegría de los niños y parece que se hacen niños ellos también la noche de Navidad. Sin embargo, muchos son los interrogantes que se plantean. E1 hombre tiene el derecho, e incluso el deber, de preguntar para saber. Hay asimismo quienes dudan y parecen ajenos a la verdad que encierra la Navidad, aunque participen de su alegría.
Precisamente para esto disponemos del tiempo de Adviento, para que podamos penetrar en esta verdad esencial del cristianismo cada año de nuevo. 

Dios y el hombre 
 
2. La verdad del cristianismo corresponde a dos realidades fundamentales que no podemos perder nunca de vista. Las dos están estrechamente relacionadas entre sí. Y justamente este vínculo íntimo, hasta el punto de que una realidad parece explicar la otra, es la nota característica del cristianismo. La primera realidad se llama «Dios», y la segunda, «el hombre». El cristianismo brota de una relación particular recíproca entre Dios y el hombre. En los últimos tiempos —en especial durante el concilio Vaticano II— se discutía mucho sobre si dicha relación es teocéntrica o antropocéntrica. Si seguimos considerando por separado los dos términos de la cuestión, jamás se obtendrá una respuesta satisfactoria a esta pregunta. En efecto, el cristianismo es antropocéntrico precisamente porque es plenamente teocéntrico; y al mismo tiempo es teocéntrico gracias a su antropocentrismo singular.
Pero es cabalmente el misterio de la Encarnación el que explica por sí mismo esta relación.
Y justamente por esto el cristianismo no es sólo una «religión de adviento», sino el Adviento mismo. El cristianismo vive el misterio de la venida real de Dios hacia el hombre, y de esta realidad palpita y late constantemente. Esta es sencillamente la vida misma del cristianismo. Se trata de una realidad profunda y sencilla a un tiempo, que resulta cercana a la comprensión y a la sensibilidad de todos los hombres y sobre todo de quien sabe hacerse niño con ocasión de la noche de Navidad. No en vano dijo Jesús una vez: «Si no os volviereis y os hiciereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos» (Mt 18, 3). 

El ateísmo 
 
3. Para comprender hasta el fondo esta doble realidad de la que cada día late y palpita el cristianismo, hay que remontarse hasta los comienzos mismos de la Revelación o, mejor, hasta los comienzos casi del pensamiento humano.
En los comienzos del pensar humano pueden darse concepciones diferentes; el pensar de cada individuo tiene la propia historia en su vida, ya desde la infancia. Sin embargo, hablando del «comienzo» no nos proponemos tratar propiamente de la historia del pensamiento. En cambio, queremos dejar constancia de que en las bases mismas del pensar, es decir, en sus fuentes, se encuentran el concepto de «Dios» y el concepto de «hombre». A veces están recubiertos por un estrato de otros muchos conceptos distintos (sobre todo en la actual civilización, de «cosificación materialista» e incluso «tecnocrática»); pero ello no significa que aquellos conceptos no existan o no estén en la base de nuestro pensar. Incluso el sistema ateo más elaborado sólo tiene un sentido en el caso de que se presuponga que conoce el significado de la idea de «Theos», es decir, Dios. A este propósito, la constitución pastoral del Vaticano II nos enseña justamente que muchas formas de ateísmo se derivan de que falta una relación adecuada con este concepto de Dios. Por ello, dichas formas son, o al menos pueden serlo, negaciones de algo o, más bien, de Algún otro que no corresponde al Dios verdadero.

En los comienzos de la Revelación 
 
4. El Adviento —en cuanto tiempo litúrgico del año eclesial— nos remonta a los comienzos de la Revelación. Y precisamente en los comienzos nos encontramos en seguida con la vinculación fundamental de estas dos realidades: Dios y el hombre.
Tomando el primer libro de la Sagrada Escritura, esto es el Génesis, se comienza leyendo estas palabras: Beresit bara: «Al principio creó... » . Sigue luego el nombre de Dios, que en este texto bíblico suena «Elohim». A1 principio creó, y el que creó es Dios. Estas tres palabras constituyen como el umbral de la Revelación. A1 principio del libro del Génesis se define a Dios no sólo con el nombre de «Elohim»; otros pasajes de este libro utilizan también el nombre de «Yavé». Habla de Él aún más claramente el verbo «creó». En efecto, este verbo revela a Dios, quién es Dios. Expresa su sustancia, no tanto en sí misma cuanto en relación con el mundo, o sea con el conjunto de las criaturas sujetas a las leyes del tiempo y del espacio. El complemento circunstancial «al principio» señala a Dios como Aquel que es antes de este principio, Aquel que no está limitado ni por el tiempo ni por el espacio, y que «crea», es decir, que «da comienzo» a todo lo que no es.
Dios, lo que constituye el mundo visible e invisible (según el Génesis: el cielo y la tierra). En este contexto, el verbo «creó» dice acerca de Dios, en primer lugar, que Él mismo existe, que es, que É1 es la plenitud del ser, que tal plenitud se manifiesta como Omnipotencia, y que esta Omnipotencia es a un tiempo Sabiduría y Amor. Esto es lo que nos dice de Dios la primera frase de la Sagrada Escritura. De este modo se forma en nuestro entendimiento el concepto de «Dios», si nos queremos referir a los comienzos de la Revelación.
Sería significativo examinar la relación en que está el concepto de «Dios», tal como lo encontramos en los comienzos de la Revelación, con el que encontramos en la base del pensar humano (incluso en el caso de la negación de Dios, es decir, del ateísmo). Pero hoy no nos proponemos desarrollar este tema. 

Las bases del cristianismo 
 
5. En cambio, sí queremos hacer constar que en los comienzos de la Revelación —en el mismo libro del Génesis—, y ya en el primer capítulo, encontramos la verdad fundamental acerca del hombre, que Dios (Elohim) crea a su «imagen y semejanza». Leemos en él: «Díjose entonces Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza» (Gén 1, 26), y a continuación: «Creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, y los creó macho y hembra» (Gén 1, 27).
Sobre el problema del hombre volveremos el miércoles próximo. Pero hoy debemos señalar esta relación particular entre Dios y su imagen, es decir, el hombre.
Esta relación nos ilumina las bases mismas del cristianismo.
Nos permite además dar una respuesta fundamental a dos preguntas: primera, ¿qué significa «el Adviento»?; y segunda, ¿por qué precisamente «el Adviento» forma parte de la sustancia misma del cristianismo?
Estas preguntas las dejo a vuestra reflexión. Volveremos sobre ellas en nuestras meditaciones futuras y más de una vez. La realidad del Adviento está llena de la más profunda verdad sobre Dios y sobre el hombre.

Catequesis del Papa Juan Pablo II
29 de noviembre de 1978

domingo, 23 de noviembre de 2014

Fiesta de Cristo Rey



La celebración de la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, cierra el Año Litúrgico en el que se ha meditado sobre todo el misterio de su vida, su predicación y el anuncio del Reino de Dios. Y a partir del próximo Domingo 30 de Noviembre comenzamos un nuevo año litúrgico con el tiempo fuerte del Adviento.

La fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de diciembre de 1925. El Papa quiso motivar a los católicos a reconocer en público que el mandatario de la Iglesia es Cristo Rey.
Durante el anuncio del Reino, Jesús nos muestra lo que éste significa para nosotros como Salvación, Revelación y Reconciliación ante la mentira mortal del pecado que existe en el mundo. Jesús responde a Pilatos cuando le pregunta si en verdad Él es el Rey de los judíos: "Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí" (Jn 18, 36). Jesús no es el Rey de un mundo de miedo, mentira y pecado, Él es el Rey del Reino de Dios que trae y al que nos conduce. 


Desde la antigüedad se ha llamado Rey a Jesucristo, en sentido metafórico, en razón al supremo grado de excelencia que posee y que le encumbra entre todas las cosas creadas. Así, se dice que:
  • reina en las inteligencias de los hombres porque El es la Verdad y porque los hombres necesitan beber de El y recibir obedientemente la verdad;
  • reina en las voluntades de los hombres, no sólo porque en El la voluntad humana está entera y perfectamente sometida a la santa voluntad divina, sino también porque con sus mociones e inspiraciones influye en nuestra libre voluntad y la enciende en nobles propósitos;
  • reina en los corazones de los hombres porque, con su supereminente caridad y con su mansedumbre y benignidad, se hace amar por las almas de manera que jamás nadie —entre todos los nacidos— ha sido ni será nunca tan amado como Cristo Jesús.
Sin embargo, profundizando en el tema, es evidente que también en sentido propio y estricto le pertenece a Jesucristo como hombre el título y la potestad de Rey, ya que del Padre recibió la potestad, el honor y el reino; además, siendo Verbo de Dios, cuya sustancia es idéntica a la del Padre, no puede menos de tener común con él lo que es propio de la divinidad y, por tanto, poseer también como el Padre el mismo imperio supremo y absolutísimo sobre todas las criaturas.
Ahora bien, que Cristo es Rey lo confirman muchos pasajes de las Sagradas Escrituras y del Nuevo Testamento. Esta doctrina fue seguida por la Iglesia –reino de Cristo sobre la tierra- con el propósito celebrar y glorificar durante el ciclo anual de la liturgia, a su autor y fundador como a soberano Señor y Rey de los reyes.
En el Antiguo Testamento, por ejemplo, adjudican el título de rey a aquel que deberá nacer de la estirpe de Jacob; el que por el Padre ha sido constituido Rey sobre el monte santo de Sión y recibirá las gentes en herencia y en posesión los confines de la tierra.
Además, se predice que su reino no tendrá límites y estará enriquecido con los dones de la justicia y de la paz: "Florecerá en sus días la justicia y la abundancia de paz... y dominará de un mar a otro, y desde el uno hasta el otro extrema del orbe de la tierra".
Por último, aquellas palabras de Zacarías donde predice al "Rey manso que, subiendo sobre una asna y su pollino", había de entrar en Jerusalén, como Justo y como Salvador, entre las aclamaciones de las turbas, ¿acaso no las vieron realizadas y comprobadas los santos evangelistas?
En el Nuevo Testamento, esta misma doctrina sobre Cristo Rey se halla presente desde el momento de la Anunciación del arcángel Gabriel a la Virgen, por el cual ella fue advertida que daría a luz un niño a quien Dios había de dar el trono de David, y que reinaría eternamente en la casa de Jacob, sin que su reino tuviera jamás fin.
El mismo Cristo, luego, dará testimonio de su realeza, pues ora en su último discurso al pueblo, al hablar del premio y de las penas reservadas perpetuamente a los justos y a los réprobos; ora al responder al gobernador romano que públicamente le preguntaba si era Rey; ora, finalmente, después de su resurrección, al encomendar a los apóstoles el encargo de enseñar y bautizar a todas las gentes, siempre y en toda ocasión oportuna se atribuyó el título de Rey y públicamente confirmó que es Rey, y solemnemente declaró que le ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.
Pero, además, ¿qué cosa habrá para nosotros más dulce y suave que el pensamiento de que Cristo impera sobre nosotros, no sólo por derecho de naturaleza, sino también por derecho de conquista, adquirido a costa de la redención? Ojalá que todos los hombres, bastante olvidadizos, recordasen cuánto le hemos costado a nuestro Salvador, ya que con su preciosa sangre, como de Cordero Inmaculado y sin tacha, fuimos redimidos del pecado. No somos, pues, ya nuestros, puesto que Cristo nos ha comprado por precio grande; hasta nuestros mismos cuerpos son miembros de Jesucristo.

¡Oh Jesús! Te reconozco por Rey Universal
Todo cuanto ha sido hecho Tú lo has creado
Ejerce sobre mí todos tus derechos
Renuevo las promesas de mi bautismo,
renunciado a Satanás, a sus seducciones y a sus obras;
y prometo vivir como buen cristiano
Muy especialmente me comprometo a procurar, según mis medios,
el triunfo de los derechos de Dios y de tu Iglesia
Divino Corazón de Jesús, te ofrezco mis pobres obras
para conseguir que todos los corazones reconozcan tu sagrada realeza
y para que así se establezca en todo el mundo el Reino de tu Paz.

Información: Portal Católico, foto google.es

sábado, 22 de noviembre de 2014

#CadaVidaImporta




Por todos es sabido que hoy Asociaciones Pro-Vida se están manifestando en Madrid a favor de la vida y nuestra Cofradía sin entrar en connotaciones políticas queremos declarar lo siguiente:

1. Que nuestra Cofradía ha defendido, defiende y defenderá el derecho a la vida desde el momento de su concepción hasta el de su muerte natural.

2. Esta defensa viene provocada no sólo por el mandato de la Santa Madre Iglesia sino por la convicción de que el derecho a la vida es inalienable de los seres humanos y anterior y soporte de cualquier otro derecho de las personas, pues sólo el derecho a la vida puede permitir el desarrollo del resto de derechos y libertades.

3. Que la protección del derecho a la vida debe ser aún más fuerte en aquellas circunstancias como la del nasciturus (concebido pero no nacido) o en casos de avanzadas edades y enfermedades en que el sujeto se encuentre en una posición que impida la protección de dicho derecho por sus propios medios.

4. Que no existe ninguna justificación que permita a las personas decidir por el derecho a la vida de otros seres humanos, por dramáticas que pudiesen parecer las muchas circunstancias que el día a día nos presenta, y que está en manos de toda la sociedad, desde los poderes públicos hasta los ciudadanos poner todo nuestro empeño por conseguir una protección cada vez mayor de la vida humana.

5. Que es por ello que instamos a los poderes públicos a poner los medios necesarios para reforzar la protección del derecho a la vida incluyendo desde las reformas legislativas necesarias hasta las políticas de fomento y servicios sociales necesarias para que no haya motivos para no defender el derecho a la vida, y política más que necesarias en defensa de la familia como núcleo estable y fundamental de la sociedad.

Es nuestra obligación #SíAlaVida #CadaVidaImporta

viernes, 21 de noviembre de 2014

Presentación de María en el Templo




Hoy, celebramos junto con toda la Iglesia, la Presentación en el Templo de la niña Santa María.
Es en una antigua y piadosa tradición que encontramos los orígenes de esta fiesta mariana que surge en el escrito apócrifo llamado "Protoevangelio de Santiago". Este relato cuenta que cuando la Virgen María era muy niña sus padres San Joaquín y Santa Ana la llevaron al templo de Jerusalén y allá la dejaron por un tiempo, junto con otro grupo de niñas, para ser instruida muy cuidadosamente respecto a la religión y a todos los deberes para con Dios.
Históricamente, el inicio de esta celebración fue la dedicación de la Iglesia de Santa María la Nueva en Jerusalén en el año 543. Estas fiestas se vienen conmemorando en Oriente desde el siglo VI, inclusive el emperador Miguel Comeno cuenta sobre esto en una Constitución de 1166.
Más adelante, en 1372, el canciller en la corte del Rey de Chipre, habiendo sido enviado a Aviñón, en calidad de embajador ante el Papa Gregorio XI, le contó la magnificencia con que en Grecia celebraban esta fiesta el 21 de noviembre. El Papa entonces la introdujo en Aviñón, y Sixto V la impuso a toda la Iglesia.


Oración:
Santa Madre María, tú que desde temprana edad te consagraste al Altísimo, aceptando desde una libertad poseída el servirle plenamente como templo inmaculado, tú que confiando en tus santos padres, San Joaquín y Santa Ana, respondiste con una obediencia amorosa al llamado de Dios Padre, tú que ya desde ese momento en el que tus padres te presentaron en el Templo percibiste en tu interior el profundo designio de Dios Amor; enséñanos Madre Buena a ser valientes seguidores de tu Hijo, anunciándolo en cada momento de nuestra vida desde una generosa y firme respuesta al Plan de Dios. Amén

Foto: Virgen de la Soledad el pasado 30 de Octubre por la Visita del Señor Obispo a nuestro Santuario. Información: aciprensa.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Asamblea General de Hermanos.

Según indica nuestros Esatutos en el Artículo 10:

La Asamblea General ordinaria se celebrará cada año, preferentemente pasada la  Semana Santa, y será convocada por el Hermano Mayor, con al menos quince días de  antelación, mediante convocatoria que el Secretario dirigirá a todos los miembros que tienen derecho a participar en la Asamblea General, a su propio domicilio por correo ordinario o a través de cualquier cauce de comunicación. En la convocatoria constará el día, hora, lugar de la reunión y el orden del día de la misma.  En esta Asamblea General, la Junta de Gobierno expondrá a los asistentes la labor realizada por la Hermandad durante el año y sus proyectos, teniendo presente los fines de la  misma, se rendirán cuentas por el Tesorero y se tratarán los asuntos que figuren en el orden  del día. Al final serán informados los cofrades del programa a seguir en el año próximo para  su aprobación general. Igualmente, si la Junta de Gobierno lo considera oportuno, se  celebrará otra Asamblea General ordinaria ante de la cuaresma para acordar todo lo  relacionado con los cultos anuales y el desfile procesional. 

Por lo tanto se convoca a los hermanos mayores de 18 años, que hayan pagado la cuota a la Asamblea General Ordinaria de nuestra Cofradía el próximo día 22 de Noviembre (D.m.) en el Santuario de Ntra. Sra. de la Soledad a las 18 horas con el orden del día que se adjunta.

martes, 11 de noviembre de 2014

Noticia Fraternidad de la Soledad I

El próximo miércoles 12 de noviembre, en la Fundación Cruzcampo, a las 20.30 horas se presenta el libro de Ramón Cañizares Japón "Las hermandades de la Soledad y Santo Entierro en el Reino de Sevilla".

 En el libro se describen las características de las hermandades de esta tipología, y se incluyen fichas particularizadas de 159 hermandades de las provincias de Cádiz, Huelva y Sevilla, y de las comarcas de Antequera y Fregenal. La edición a color de 336 páginas se venderá en la presentación al precio de 25 euros. También es posible solicitarlo a la dirección: spela1248@gmail.com

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Imágenes de la Visita Pastoral

El pasado día 30 de Octubre dentro de la Visita Pastoral del Sr. Obispo D. Demetrio para la feligresía de la Parroquia de San Francisco de Asís de Rute dentro del Arciprestazgo Lucena-Cabra-Rute, tras estar visitando la pedanía de las Piedras, visitó nuestra Cofradía comenzando con una Oración a la Virgen de la Soledad que se encontraba fuera de su Camarín y expuesta en Devoto Besamanos para veneración de los fieles. Tras la oración D. Zacarias Jiménez Jiménez (Presidente de esta Cofradía) dió buena cuenta al Prelado del Patrimonio que posee esta Cofradía, Historia, proyectos, inquietudes y presentó al Grupo Joven. Como recuerdo de su visita se le regaló una foto de la Virgen de la Soledad la más antigua que se tiene constancia y que es de propiedad particular. Para finalizar nos dirigimos al Cementerio Parroquial de San Cristóbal para elevar una oración por las Benditas Ánimas del Purgatorio. A continuación mostramos fotos de la Visita del Señor Obispo a nuestro Santuario.